Investigan a la pareja de Lázaro Báez por intentar mover propiedades embargadas

Actualidad Política

Claudia Insaurralde, señalada como la actual pareja del empresario condenado por lavado de dinero Lázaro Báez, quedó en la mira de la Justicia luego de que intentara utilizar un poder de administración de bienes firmado por Báez desde prisión, con el objetivo de gestionar o vender propiedades que se encuentran embargadas por causas judiciales.

El hecho salió a la luz cuando Insaurralde intentó ingresar con ese documento a la sede del Servicio Penitenciario Federal de Río Gallegos, donde se encuentra detenido Báez. Según el fiscal general Diego Luciani, este poder es “irregular”, ya que los bienes están embargados y sometidos a decomiso, por lo que no pueden ser administrados ni transferidos.

“Por más que lo haya firmado Báez, no corresponde. Él está preso y esos bienes están alcanzados por medidas judiciales”, afirmó Luciani, quien solicitó una investigación a fondo sobre las acciones recientes de Insaurralde.

Este nuevo capítulo se suma a una denuncia anterior realizada por Norma Calismonte, exesposa de Báez, quien en 2021 había acusado a Insaurralde de manejar fondos de manera irregular, interfiriendo en una millonaria división de bienes tras el divorcio.

El acuerdo entre Báez y Calismonte incluye 85 propiedades distribuidas entre Santa Cruz, Buenos Aires y otras provincias. Sin embargo, muchas de estas están involucradas en causas de lavado de activos, embargos y procesos de quiebra, lo que impide su transferencia.

La intervención de Insaurralde reaviva las sospechas de que existen maniobras para evitar el decomiso judicial y conservar parte del patrimonio que aún está bajo investigación.

Un escándalo con historia

Lázaro Báez fue condenado en 2021 a 12 años de prisión por lavado de dinero, en una causa en la que también se juzgó el origen de su fortuna y la estructura de empresas utilizada para lavar cerca de 55 millones de dólares entre 2003 y 2015.

Actualmente cumple su condena en Río Gallegos, mientras parte de su patrimonio —incluyendo más de 100 propiedades, estancias, vehículos de alta gama y cuentas bancarias— permanece embargado por orden judicial.

La aparición de Insaurralde con documentos firmados por Báez y su intento de actuar sobre esas propiedades pone de nuevo en escena el complejo entramado de bienes del empresario y su entorno, que sigue dando qué hablar.