Este lunes 22 de junio comenzó en Río Gallegos la etapa de alegatos finales en el juicio oral por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017, que provocó la muerte de sus 44 tripulantes.
La audiencia se realiza desde las 9:00 en las instalaciones del Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, ubicado sobre la Avenida Kirchner, luego de un cuarto intermedio de dos semanas y tras casi 30 jornadas de debate oral.
El fiscal Gastón Franco Pruzán es el primero en exponer sus fundamentos y, eventualmente, formular el pedido de pena. Para el martes está previsto el turno de las querellas, mientras que luego deberán alegar las defensas de los imputados.
En el proceso son juzgados cuatro ex altos mandos de la Armada Argentina: Luis Enrique López Mazzeo, Claudio Villamide, Héctor Alonso y Hugo Correa. Los acusados enfrentan cargos por estrago culposo agravado por el resultado de muerte, incumplimiento de los deberes de funcionario público y omisión de deberes de oficio.
El tribunal está integrado por los jueces Mario Reynaldi, Enrique Baronetto, Luis Alberto Giménez y Guillermo Adolfo Quadrini, quienes deberán resolver la situación procesal de los imputados una vez finalizada la etapa de alegatos, las réplicas y las últimas palabras.
Durante el debate oral se escucharon testimonios de familiares, peritos y especialistas vinculados a la Armada. También se analizaron informes técnicos, documentación interna y antecedentes sobre el estado operativo del submarino antes de su última navegación.
Uno de los puntos centrales del juicio estuvo vinculado al estado de mantenimiento de la unidad, especialmente a la válvula E-19 y al sistema de snorkel, elementos que fueron mencionados durante las pericias como parte de la reconstrucción técnica del siniestro.
Según las exposiciones realizadas en el debate, el submarino habría registrado ingreso de agua de mar a través del sistema de ventilación mientras navegaba en el Atlántico Sur. Esa situación habría derivado en un cortocircuito en el sector de baterías y, posteriormente, en una secuencia que terminó con la pérdida de control de la nave y su hundimiento a más de 900 metros de profundidad.
Las querellas sostienen que la tragedia pudo haberse evitado si los mandos navales no hubieran autorizado la navegación del ARA San Juan con observaciones previas sobre su estado de mantenimiento. En esa línea, señalaron que existían informes e inspecciones internas que advertían sobre la necesidad de intervención técnica de la unidad.
Por su parte, las defensas plantearon durante el juicio que la responsabilidad operativa en navegación recaía sobre el comandante a bordo y que el hundimiento respondió a un hecho imprevisible dentro de los riesgos propios de la actividad submarina.
La instancia de alegatos será clave para el tramo final del proceso judicial. Tras la exposición de la fiscalía, las querellas representadas por Valeria Carreras, Lorena Arias y Luis Tagliapietra deberán presentar sus fundamentos ante el tribunal. Luego será el turno de las defensas de los cuatro imputados.
Se espera que las últimas palabras de los acusados se produzcan durante los primeros días de julio. Después, el Tribunal Oral Federal deberá definir la fecha del veredicto en una causa que concentra el reclamo de justicia de los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan.

