El viernes 3 de mayo, Buenos Aires tembló. Diez años después de su última visita, System of a Down volvió a la Argentina y desató el caos sonoro en un Estadio Vélez colmado de fans que no pararon de poguear, cantar y celebrar el regreso de una banda icónica. En el marco del Wake Up! South American Stadium Tour, la banda liderada por Serj Tankian ofreció un show arrollador, cargado de hits, potencia política y energía sin respiro.
A las 21 en punto, se apagaron las luces. El clima era de tensión, expectativa y emoción a flor de piel. Como intro sonó One Flew Over the Cuckoo’s Nest, y la sonrisa enorme de Serj se proyectó en las pantallas. De repente, el guitarrista Daron Malakian lanzó una frase que encendió la mecha: «¡Somos las serpientes armenias y vamos a atacar!».
Desde ese momento, todo fue una descarga brutal de potencia sonora. La batería afiladísima de John Dolmayan, el bajo explosivo de Shavo Odadjian, la química intacta entre Serj y Daron, y un setlist que rozó la perfección completaron un combo que dejó sin aliento a las 40.000 personas presentes.
Durante más de dos horas, el estadio entero se convirtió en un mar de pogos y brazos en alto. Hubo espacio para clásicos como Chop Suey!, B.Y.O.B., Toxicity, Sugar, pero también perlas que no siempre suenan en vivo como Marmalade, Bubbles o Streamline. Uno de los momentos más emotivos fue Lonely Day, que Daron precedió cantando unas líneas de Careless Whisper de George Michael, generando un guiño divertido y nostálgico.
El setlist completo fue el siguiente:
Sugar
Arto
Attack
Suite-Pee
Prison Song
Violent Pornography
Aerials
Mr. Jack
I-E-A-I-A-I-O
Genocidal Humanoidz
A.D.D.
Needles
Deer Dance
Soldier Side – Intro
Soldier Side
B.Y.O.B.
Radio/Video
Bubbles
Dreaming
Hypnotize
ATWA
Bounce
Suggestions
Psycho
Chop Suey!
Lonely Day (con intro de Careless Whisper)
Marmalade
Lost in Hollywood
Streamline
Forest
Protect the Land
Cigaro
Roulette
Toxicity



Sin visuales grandilocuentes ni fuegos artificiales, System of a Down dejó que la música lo diga todo. Y vaya si habló. La banda mostró un estado de forma impecable, y el público argentino –conocido por ser uno de los más intensos del mundo– respondió con la misma energía.
Este show en Buenos Aires fue parte de una gira que también pasó por Bogotá, Lima, Santiago de Chile, Curitiba, Río de Janeiro y São Paulo. Pero lo que se vivió en Vélez fue algo especial: una ceremonia colectiva de catarsis, un reencuentro largamente esperado y un recordatorio de por qué SOAD es una banda que trasciende géneros, idiomas y generaciones.
«Fue hermoso y demoledor», se escuchaba al salir. Y no podría haberse definido mejor.

