Este 22 de mayo, Steven Patrick Morrissey —mejor conocido simplemente como Morrissey— cumple 65 años. Figura clave de la música alternativa, voz de toda una generación desencantada y espíritu contradictorio que supo incomodar tanto como conmover. Desde sus inicios con The Smiths hasta su carrera solista, su legado sigue latente: no hay artista que combine con tanta gracia la melancolía, la ironía y el drama cotidiano. En esta nota especial lo celebramos repasando su historia, sus éxitos más recordados, sus visitas a la Argentina y esa mezcla de elegancia, arrogancia y ternura que lo hace único.
Los años formativos: de Manchester con amor (y rabia)
Nacido en Davyhulme, un suburbio de Manchester, Morrissey creció en una familia de origen irlandés, en un contexto obrero que marcaría su mirada crítica hacia la monarquía, el conservadurismo británico y la estructura social. Fue un adolescente tímido, introvertido, obsesionado con los libros de Oscar Wilde, la música glam (especialmente David Bowie y Roxy Music), y las películas de cine clásico.
En 1982, conoció a Johnny Marr, un joven guitarrista brillante que le propuso formar una banda. Así nacieron The Smiths, una de las agrupaciones más influyentes de los años 80.
The Smiths: sólo cinco años, para siempre
Entre 1983 y 1987, The Smiths publicó cuatro álbumes de estudio y una serie de singles que redefinieron el pop británico. Con letras poéticas, oscuras y humorísticas, Morrissey hablaba de soledad, deseo, frustración y política, mientras Marr tejía melodías luminosas en su guitarra.
Clásicos como «This Charming Man», «There Is a Light That Never Goes Out», «How Soon Is Now?», «The Boy with the Thorn in His Side» o «Bigmouth Strikes Again» son himnos generacionales. La banda se separó en 1987, pero su influencia sigue viva, adorada por nuevas generaciones, y jamás opacada por reconciliaciones o regresos que, en su caso, nunca ocurrieron.
Una carrera solista con sello propio
Su debut como solista, «Viva Hate» (1988), marcó un nuevo rumbo con temas como «Suedehead» o «Everyday Is Like Sunday». Morrissey probó sonidos más orquestales, rockabilly, incluso electrónicos, pero siempre mantuvo su estilo lírico mordaz. Su carrera tuvo altibajos, pero dejó joyas como «You Are the Quarry» (2004), «Ringleader of the Tormentors» (2006) y «World Peace Is None of Your Business» (2014).
A lo largo de los años, su figura se volvió más controvertida: declaraciones ambiguas sobre inmigración, posturas nacionalistas y sus eternas críticas a la industria musical británica lo alejaron de muchos, pero también alimentaron su leyenda. Morrissey siempre fue más que un cantante: fue un personaje que hablaba de lo que otros preferían callar.
Morrissey y Argentina: una historia de amor y devoción
Los fans argentinos lo esperaron décadas. Su primera visita fue en el año 2000, con un show en el Luna Park que muchos recuerdan como un evento casi mítico. Recién volvió en 2012, con un recital en Tecnópolis que aún se recuerda por la intensidad del público y la incertidumbre previa a su realización. Luego regresó en 2015 y 2018, siempre acompañado por una audiencia fiel que corea cada tema como si fuera propio.
En esos shows, no faltaron los clásicos de The Smiths ni sus hits solistas, y tampoco las frases provocadoras contra la industria de la carne o la realeza británica. En cada paso por Buenos Aires, Morrissey encontró una audiencia que lo venera con una pasión inusual. Hay algo en su sensibilidad exagerada, en su teatralidad, que conecta con el público argentino como pocos artistas internacionales logran.
Un legado intacto
A los 65, Morrissey sigue activo. En 2023 anunció el lanzamiento de «Without Music the World Dies», un disco que, al momento de escribir esta nota, aún no cuenta con sello confirmado. La industria puede haberle dado la espalda, pero su culto persiste: cada vez que suena «There Is a Light That Never Goes Out» o «First of the Gang to Die», su voz vuelve a encontrar sentido en nuevas generaciones.
Morrissey es, a esta altura, más que un músico: es un estilo, una sensibilidad. Su influencia atraviesa géneros, décadas, modas y escándalos. Por eso hoy, en su cumpleaños, no importa si lo amás, lo odiás o ambas cosas al mismo tiempo. Morrissey es Morrissey. Y el mundo sin él, definitivamente, sería mucho más aburrido.

