John Lydon: “Malvinas fue una estupidez, que se peleen los gobiernos; yo soy de clase trabajadora y estoy con el pueblo”

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John Lydon vuelve a la Argentina con Public Image Ltd. y se presentará el 10 de abril de 2026 en Rosario, en La Sala de las Artes. Ícono absoluto del punk y figura clave de la contracultura global, el ex Sex Pistols mantiene intacta su mirada filosa, su humor ácido y su rechazo visceral a cualquier forma de comodidad artística.

“¡Hello!”, se escucha del otro lado de la pantalla. Es, sin dudas, la voz inconfundible de John Lydon intentando acomodar la cámara. El hombre que como Johnny Rotten cambió para siempre la historia del rock con un solo disco —Never Mind the Bollocks (1977)— sigue siendo el mismo: desafiante, lúcido y frontal, incluso cuando pide disculpas por usar anteojos de sol tras una reciente operación de cataratas. “Si me miran a los ojos, van a ver que están hechos mierda”, bromea antes de quitárselos y clavar esa mirada que marcó a generaciones.

Cuando los Sex Pistols explotaron y ya no daban para más, Lydon volvió a patear el tablero. En 1978 nació Public Image Ltd. (PIL), un proyecto que no solo amplió los límites del punk, sino que ayudó a definir lo que luego se conocería como post-punk. First Issue, su debut, fue una bomba: ocho canciones ásperas, incómodas, difíciles de clasificar y absolutamente influyentes. Música no apta para todo público, pero necesaria.

Desde entonces, PIL nunca dejó de mutar. Con una decena de discos —el último, End of World (2023)— la banda recorrió desde lo más agresivo hasta lo bailable, siempre esquivando la complacencia. Y ahora, Lydon vuelve a Rosario para un show íntimo que promete ser una experiencia única para quienes aman la contracultura.

A continuación, la entrevista.


¿Qué sentías, como ser humano y como artista, cuando decidiste formar un proyecto como PIL?

Mi primer paso en la música fueron los Sex Pistols. Fue muy entretenido, pero no fue lo suficientemente bueno. La banda era un poco limitada en su visión de la vida. Cuando Public Image apareció en mi cabeza, la llené de mis amigos y así fue desde entonces. Solo me gusta trabajar con gente a la que puedo llamar amigos. Si solo están ahí como músicos, es imposible para mí llevarme bien: hay que lidiar con egos y toda esa estupidez. Aunque debo decir que trabajé con Ginger Baker y lo conocí solo dos horas antes de entrar al estudio. Nos llevamos tan bien que supe que iba a funcionar.

Para los oyentes, los dos primeros discos de PIL fueron revolucionarios. ¿Lo sentís así?

Sé que la compañía discográfica me odió por hacerlos, y eso fue muy satisfactorio para mi naturaleza. No creo en repetirme a mí mismo. Quería hacer una música más amplia, más expansiva, y eso es lo que hice desde entonces. No sigo las reglas de ningún hombre. Por eso no solo uso una corona —dice señalando su antigua cresta—, sino que también me tomo una —y levanta una cerveza—.

¿Qué significaba el “Ltd.” en el nombre?

Quería que Public Image fuera más que una banda. Teníamos ideas audiovisuales muy grandes. En el Reino Unido, si querés ser una compañía tenés que ser “Limited”, y así surgió PIL. Cooperamos entre nosotros, hacemos libros, documentales y más cosas. La industria siempre me puso obstáculos, y eso es algo bueno. Como decía Shakespeare: “Hay que sonreír ante la adversidad”.

En los primeros discos se sienten influencias del reggae. ¿Es así?

Totalmente. Crecí en barrios multiculturales del norte de Londres. Rock and roll, reggae, ska, mod… todo eso es parte de mi naturaleza. Soy completamente abierto de mente.

¿Qué podés decir de Ari Up y de Nora Foster?

Nora me enseñó a amar, total y completamente. Sin ella no sería la misma persona. Ari fue mi hijastra y me dio una alegría enorme. Tenía muchas ganas de ser jamaiquina: se mudó allá y hablaba patois con acento alemán. Muy “Yah” rastafari —dice entre risas—. Una de las cosas que más me enorgullece de PIL es que todos siguieron sus propios caminos. Fue como una universidad de entendimiento musical superior.

¿Por qué creés que, casi 50 años después, jóvenes siguen mirando a PIL?

¿Qué sonido? Hay muchísimos —se ríe—. La clave es encontrar en tu propio corazón lo que es importante para vos. Si imitás, no estás entendiendo nada.

¿Es cierto que Mick Jagger pagó la fianza de Sid Vicious?

Eso escuché. Mandó a su abogado, y fue algo muy lindo porque nadie más ayudaba a Sid. Yo no tenía plata y nuestro manager había desaparecido. Sid fue demasiado lejos con las drogas. A veces, la mejor ayuda es no dar dinero. Esta industria está llena de muertos por abuso de drogas. Yo soy un sobreviviente.

Para cerrar, ¿qué podés decir del vínculo con Argentina?

Fuimos una de las primeras bandas en venir después de la estupidez de Malvinas. Fue muy claro que no nos odiábamos. Que se peleen los gobiernos. Nosotros somos el pueblo. Yo soy de clase trabajadora y mi corazón está con el pueblo. Para eso estoy.