Un nuevo estudio científico confirma lo que a simple vista ya se percibía: el Glaciar Perito Moreno, durante décadas considerado estable frente al retroceso de sus vecinos andinos, está perdiendo masa a un ritmo inédito.
Investigadores de Argentina, Alemania y otros países publicaron en la revista Communications Earth & Environment datos que muestran un cambio abrupto en su dinámica entre 2019 y 2024, con una tasa de adelgazamiento 16 veces mayor en su parte frontal.
En apenas cuatro años, el frente retrocedió más de 800 metros sobre el Canal de los Témpanos y hasta 400 metros hacia el Brazo Rico. Las velocidades de flujo del hielo también aumentaron, sobre todo en sectores en contacto con aguas profundas.

Cómo se estudió
Por primera vez se logró mapear la topografía subglacial del Perito Moreno, información clave para entender su presente y futuro. Para ello se combinaron mediciones satelitales, radares montados en helicóptero, estudios batimétricos y algoritmos de seguimiento del hielo.
En total, se recopilaron más de 120 kilómetros de perfiles del lecho rocoso, se analizó la profundidad del lago proglacial y se detectó una morrena que funciona como barrera natural, actualmente en retroceso.
Riesgo de colapso
El trabajo advierte que el glaciar se encuentra en un equilibrio frágil, sostenido por una cresta rocosa. Si sigue adelgazando y retrocediendo, podría cruzar hacia una cuenca profunda donde la flotabilidad del hielo desencadenaría un retiro masivo, potencialmente irreversible.
Aunque los autores no atribuyen el fenómeno únicamente al cambio climático, señalan que el aumento sostenido de las temperaturas potencia el derretimiento superficial y agrava la situación.
El equipo de investigación estuvo integrado, entre otros, por los científicos alemanes Moritz Koch, Christian Sommer, Norbert Blindow, Katrina Lutz, Paola Rizzoli, Jose-Luis Bueso-Bello, Johannes Fürst y Matthias Braun, junto a los argentinos Pedro Skvarca (Glaciarium, El Calafate) y Lucas Ruiz (IANIGLA).
“Estos hallazgos subrayan la fragilidad de uno de los glaciares más icónicos del planeta y la urgencia de seguir monitoreándolo”, concluyen los autores.

