A 10 años del primer Ni Una Menos, Río Gallegos volvió a marchar contra la violencia machista

Actualidad

Este lunes, a una década de la primera movilización que marcó un antes y un después en la lucha feminista en Argentina, se realizó una nueva marcha de Ni Una Menos en Río Gallegos. La convocatoria reunió a mujeres, disidencias, familiares de víctimas y organizaciones sociales que reclamaron políticas públicas efectivas, presupuesto y voluntad política para frenar la violencia de género.

Entre las voces presentes, se destacó la de la diputada provincial Agostina Mora, quien expresó duras críticas a la gestión nacional y provincial en materia de igualdad y protección. “Estamos en un momento donde retrocedemos. Si no hay decisión de invertir en políticas de género, es muy difícil erradicar la violencia. No alcanza con marchar: hace falta que el Estado garantice presencia y acompañamiento”, dijo en diálogo con los medios.

Mora apuntó contra la eliminación del Ministerio de Igualdad y la desfinanciación de programas clave como el Programa Acompañar, que en Santa Cruz fue reducido a solo tres meses de asistencia. “No se puede salir del ciclo de violencia sin autonomía económica. Si no se fortalecen las áreas locales de género, con recursos reales, estamos lejos de resolver este problema estructural”, sostuvo.

Un Estado ausente, una sociedad movilizada

Durante la movilización se recordó el caso de Antonella Aybar, víctima de femicidio en Río Gallegos, como un símbolo del abandono estatal: la joven fue asesinada mientras la policía no intervino. Para Mora, es una muestra del déficit de formación, sensibilidad y decisión institucional. “Son más de 2.800 mujeres asesinadas en diez años. Y cada una de esas muertes representa familias destrozadas, hijes que quedan sin madre, un sistema que no protegió a tiempo”, subrayó.

En sus declaraciones, la diputada también cuestionó la postura del presidente Javier Milei. “Nos ve como enemigas a las feministas. Usa discursos de odio que nos demonizan. Pero nosotras luchamos por una sociedad más igualitaria y libre de violencia. Es grave que quien dirige el país niegue la existencia de femicidios y elimine programas porque los considera ideológicos”.

El reclamo: que no haya una víctima más

La marcha por el Ni Una Menos no fue solo un acto simbólico: fue un llamado urgente a priorizar la vida, la justicia y la equidad. Desde la calle, las voces exigen que el Estado deje de ser espectador y se transforme en garante de derechos. “El mercado no protege. La protección la debe brindar el Estado, con políticas activas, con formación, con prevención y con redes de contención reales”, concluyó Mora.

A 10 años de la consigna que unificó a todo un país, Río Gallegos vuelve a alzar la voz: Ni una menos. Vivas, libres y con derechos nos queremos.