50 años después, La Raulito vuelve al cine

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El Ciclo Soy celebra el clásico argentino dirigido por Lautaro Murúa y protagonizado por Marilina Ross

El clásico argentino La Raulito cumple medio siglo desde su estreno y regresa a la pantalla grande en el Ciclo de Cine LGBTIQ+ SOY, organizado por el suplemento de Página/12 junto al Cine Arte Cacodelphia. La proyección busca homenajear a una obra pionera de la cinematografía queer local, que en 1975 sacudió al público con una historia adelantada a su tiempo.

Una película que abrió caminos

Dirigida por Lautaro Murúa y protagonizada de manera inolvidable por Marilina Ross, la película retrata la vida de María Esther Duffau, conocida como La Raulito, hincha fanática de Boca Juniors que adoptó una identidad masculina para sobrevivir en las calles de Buenos Aires. El film reflejó, con crudeza y sensibilidad, la lucha por la libertad, la marginalidad, la pasión por el fútbol y la búsqueda de identidad en tiempos de violencia estatal y persecución política.

La actuación de Ross —acompañada por un elenco con figuras como Fernanda Mistral, Duilio Marzio, Cristina Banegas, María Vaner y Roberto Carnaghi— convirtió a La Raulito en una de las películas más exitosas de los años 70 en Argentina y España.

El testimonio de Marilina

Me enamoré de ese personaje, me enamoré de esa historia, de ese ser, de todas esas ganas y esas fuerzas de vivir a contrapelo de la sociedad y seguir, y no encontrar nunca su sitio”, recordó alguna vez Ross sobre la profunda conexión que sintió con la protagonista. Su interpretación fue reconocida en el mundo, aunque paradójicamente censurada en el propio país.

Muchas escenas fueron filmadas con cámaras ocultas para captar la naturalidad de la vida callejera. En una de ellas, Ross fue perseguida de verdad por la policía en los alrededores de Tribunales, sumando dramatismo y realismo a la narrativa.

Legado y memoria

La historia de La Raulito sigue siendo actual: un personaje queer que logró abrirse paso en un ambiente hostil y que aún hoy representa la resistencia y el derecho a la diferencia. En 2008, al morir a los 74 años, fue despedida en La Bombonera con un minuto de silencio en un partido de Boca Juniors, gesto que reflejó la magnitud de su figura en ámbitos donde la diversidad sexual pocas veces encontraba reconocimiento.

La película fue elegida entre las 20 mejores del cine argentino por el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y cuenta con una secuela, La Raulito en libertad (1977). Su vigencia demuestra cómo el cine puede transformarse en memoria, denuncia y bandera cultural.

Una proyección con presente político

El Ciclo Soy, que cada jueves propone un espacio de encuentro con el cine de disidencia sexual y cultural, se presenta como una respuesta al avance de los discursos de odio y la violencia institucional. La vuelta de La Raulito no solo celebra a un clásico, sino que reafirma la importancia de la diversidad y la memoria en las pantallas.