Desde principios de esta semana, trabajadores de las plantas electrónicas en Tierra del Fuego llevan adelante medidas de fuerza ante el anuncio del Gobierno Nacional de modificar el régimen impositivo diferencial que beneficia a la isla desde hace décadas. Las reformas propuestas incluyen aumentos en impuestos y retenciones para productos ensamblados en la provincia, lo que generó una fuerte reacción por parte de los gremios y el sector industrial.
Las manifestaciones se hicieron visibles en Río Grande y Ushuaia, con paros, movilizaciones y cortes de ruta que reflejan el profundo malestar de los trabajadores ante lo que consideran «un golpe directo al corazón del modelo productivo fueguino». En una provincia donde más del 70% de la industria depende del ensamblado de productos electrónicos —como televisores, celulares y electrodomésticos—, los cambios representan una amenaza concreta a miles de empleos.
Un modelo que hoy está en jaque
El régimen de promoción industrial fueguino fue creado en los años 70 para poblar y desarrollar la provincia más austral del país, otorgando beneficios impositivos y aduaneros a las empresas que se instalen en la isla. Gracias a eso, Tierra del Fuego logró construir un polo industrial que hoy emplea a más de 10.000 personas de forma directa, y muchas más en forma indirecta.
Desde el gobierno nacional argumentan que la reforma busca “corregir distorsiones” y “evitar privilegios fiscales”, pero del otro lado la respuesta es tajante: sin este régimen, la industria fueguina pierde competitividad frente a productos importados, y eso pone en riesgo tanto la producción como la soberanía territorial de una región estratégica.
Rechazo de sindicatos y autoridades locales
La UOM (Unión Obrera Metalúrgica), junto a otros gremios, declaró el estado de alerta y movilización. “No vamos a permitir que nos quiten lo que nos costó décadas construir. Esto no es un gasto para el Estado, es trabajo argentino”, afirmaron desde el sindicato.
Gobernadores patagónicos, legisladores y organizaciones sociales también expresaron su rechazo al cambio. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, sostuvo que “esto es una agresión al federalismo y a la industria nacional”.
¿Y ahora qué?
Mientras continúan las negociaciones y el conflicto se profundiza, crece la incertidumbre entre los trabajadores fueguinos y sus familias. ¿Cuál será el futuro del empleo en la isla si se desmantela el régimen? ¿Qué impacto podría tener esto en el desarrollo de la Patagonia?
Desde Viste Online seguiremos informando sobre esta situación que no solo afecta a una provincia, sino que vuelve a poner en debate el rol del Estado en el desarrollo industrial del país y el equilibrio entre regiones.

