Quiebra de ARSA: el final de la empresa que producía los postres y yogures de SanCor

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La Justicia declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la compañía láctea vinculada a accionistas del Vicentin Family Group, que elaboraba los reconocidos productos SanCor Yogs, SanCor Vida, Shimy y Sancorito. La decisión implica el cierre definitivo de sus plantas y la pérdida de unos 550 puestos de trabajo, según confirmó el gremio Atilra.

El fallo, firmado por el juez Federico Güerri del Juzgado Nacional en lo Comercial N° 29, se dictó el 31 de octubre dentro del expediente 24.424/2023. La resolución ordena la liquidación de los activos, el bloqueo de las cuentas bancarias y la inhibición general de bienes de la empresa, además de la interdicción de salida del país para su principal administrador, Santiago Jesús Segovia Brun.

De la reestructuración al fracaso del salvataje

Luego de atravesar un concurso preventivo, ARSA había presentado una propuesta a sus acreedores, pero no consiguió las mayorías necesarias para aprobarla. Tras ese fracaso, el expediente pasó a la etapa de salvataje, prevista en la Ley de Concursos y Quiebras, que permite que terceros —incluso cooperativas de trabajadores— presenten ofertas para adquirir la firma y evitar su cierre.

Sin embargo, según confirmaron fuentes judiciales, no se inscribió ningún interesado en el registro abierto para el rescate, lo que derivó automáticamente en la declaración de quiebra. “La ley es clara: si no hay oferentes en el salvataje, la quiebra es automática”, explicaron desde el juzgado.

Medidas inmediatas

Como parte del proceso, se instruyó al Banco Central a notificar a todas las entidades financieras del país para cerrar las cuentas corrientes, plazos fijos y cajas de ahorro a nombre de la empresa, y transferir los fondos al Banco Ciudad, donde se abrirá una cuenta judicial. También se ordenó el bloqueo de cajas de seguridad y se prohibió a terceros realizar pagos a la compañía.

Además, se dispuso la clausura inmediata de las plantas industriales de ARSA, ubicadas en Arenaza (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba), medida que impacta de forma directa sobre su personal.

Reacción sindical y contexto del sector

Desde el gremio Atilra, que agrupa a los trabajadores de la industria láctea, advirtieron que la decisión dejará a 550 empleados sin trabajo y cuestionaron el rol del grupo empresario. “Esta situación se parece mucho a lo que ocurre con La Suipachense. Son grupos que no presentan balances ni cumplen con los planes de reestructuración”, señalaron.

El sindicato también destacó que el sector lácteo no atraviesa una crisis general, sino que el problema radica en la gestión. “Hoy hay gran producción y muchas exportaciones. Los empresarios que administran bien, se sostienen; los que no, quiebran”, enfatizaron.

Lo que viene

La resolución judicial fija un plazo hasta el 9 de febrero de 2026 para que los acreedores verifiquen sus créditos, y el 13 de marzo se dictará la resolución sobre su procedencia. Mientras tanto, la sindicatura iniciará la venta de los bienes una vez que sean localizados.

Los conflictos de ARSA comenzaron a visibilizarse en mayo de 2024, cuando la empresa se presentó en concurso preventivo e intentó suspender parte de su personal. Desde entonces, arrastraba dificultades para pagar los sueldos y en mayo de este año decidió paralizar sus plantas durante 30 días. Para entonces, ambas instalaciones ya enfrentaban cortes de energía por falta de pago, una señal del deterioro financiero que derivó, finalmente, en su quiebra.