En el vasto relato de la Guerra de Malvinas, hay nombres que resuenan con un eco indeleble. Entre ellos, el de Oscar Ismael Poltronieri se alza como un símbolo de valentía y sacrificio. Con tan solo 20 años, en el inhóspito y gélido Monte Dos Hermanas, este soldado conscripto argentino desafió al enemigo con una entrega que lo convirtió en leyenda.
Un acto de heroísmo sin igual
El 11 de junio de 1982, en plena batalla, cuando la orden de retirada fue emitida, Poltronieri decidió quedarse. Operador de una ametralladora FN MAG, sostuvo su posición en solitario, enfrentando el avance británico durante más de 10 horas. Su fuego preciso e incesante permitió que más de 120 soldados argentinos lograran replegarse a zonas seguras.
«Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo», fueron las palabras que quedaron grabadas en la memoria de sus compañeros. Herido, sin posibilidad de moverse, resistió hasta el último momento. Su accionar no solo fue clave para la defensa argentina, sino que incluso recibió el reconocimiento del enemigo: los comandos británicos, liderados por el teniente Andy Shaw, quedaron inmovilizados por su fuego y debieron pedir apoyo naval en varias ocasiones.
Contra todo pronóstico, sus compañeros lo dieron por muerto, pero tres días después reapareció, convirtiéndose en un emblema de coraje y resistencia.
El reconocimiento y el olvido
Por su valentía, Oscar Poltronieri se convirtió en el único soldado conscripto en recibir la máxima distinción militar de Argentina: la «Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate». Pero su regreso al continente no fue fácil. «Nos trajeron escondidos, sin reconocimiento, sin trabajo. Nos trataron como locos de la guerra», recordó en más de una ocasión.
La reinserción en la sociedad fue dura. Poltronieri intentó suicidarse, vendió calcomanías y libros en colectivos para sobrevivir, trabajó de remisero y luchó contra el abandono del Estado. Sin embargo, su historia trascendió fronteras. Soldados y oficiales británicos lo buscaron para expresarle su admiración, y en Inglaterra fue condecorado con la «Cruz de Hierro al Valor».
Mantener viva la memoria
Hoy, a sus 63 años, Oscar Poltronieri recorre escuelas y participa en homenajes, decidido a mantener vivo el recuerdo de sus compañeros caídos. «Somos héroes contemporáneos. Ellos quedaron en las islas, y nosotros volvimos para hablar por ellos», afirma con orgullo.
El pasado 1 de abril, en Salta, fue homenajeado por la Cámara de Diputados en el marco de la Vigilia por Malvinas. Su frase emblemática, «Cuando mi patria me necesitó, yo estuve», resonó en la sesión, recordando el compromiso inquebrantable de aquellos que defendieron la soberanía argentina.
Su vida quedó plasmada en el libro El Héroe Olvidado, una obra que rescata su historia desde la infancia hasta la guerra y su lucha posterior. Porque, como él mismo dice: «Los únicos héroes que se mueren son los que se olvidan».
Oscar Ismael Poltronieri, un soldado que desafió al destino y se convirtió en leyenda.