La última monja cervecera de Europa se planta contra la moda “sin alcohol”

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Mientras en Europa crece el consumo de cerveza sin alcohol y las marcas se adaptan a la tendencia, hay una religiosa que se mantiene firme en la tradición. Sor Doris Engelhard, considerada la última monja cervecera de Alemania y una de las últimas de Europa, dejó en claro su postura: “No lo haremos en absoluto”.

La mujer de 75 años pertenece a la congregación de las Hermanas Franciscanas Pobres de la Sagrada Familia, en Mallersdorf, en la región de Baja Baviera. Desde allí dirige la histórica cervecería del convento, una tradición que lleva siglos dentro de los monasterios europeos y que hoy sobrevive como una rareza.

En una entrevista con el diario alemán Süddeutsche Zeitung, Engelhard se mostró crítica con la creciente tendencia de producir bebidas sin alcohol. Según explicó, no tiene intención de sumarse a esa corriente: “La cerveza sin alcohol no es nada saludable; de hecho, contiene más azúcar”.

A pesar de que reconoce que el mercado cervecero atraviesa un momento complejo, tampoco dramatiza la situación. “Estamos notando que las ventas están bajando ahora mismo, pero no siempre puede ir a mejor”, señaló.

“El alcohol no es veneno”

En medio de un contexto donde el consumo de alcohol suele estar bajo cuestionamiento desde la salud pública, la religiosa defendió el rol histórico que tuvo la cerveza en la sociedad.

“Actualmente, el alcohol siempre se presenta como si fuera veneno, pero la humanidad difícilmente habría sobrevivido sin él”, afirmó.

Durante siglos, en muchas regiones de Europa la cerveza era incluso más segura que el agua para beber, y formaba parte de la alimentación cotidiana. En los monasterios, además, su producción no solo tenía un fin económico, sino que también se entendía como un servicio a la comunidad.

Por eso, Engelhard también expresó cierta preocupación por lo que considera una visión cada vez más moralizante sobre el consumo. Según explicó, le resulta difícil aceptar un escenario en el que “todo se presenta como algo malo y ya no se permite darse un capricho”.

Botella de la cerveza elaborada por las Hermanas Franciscanas Pobres de la Sagrada Familia en Baja Baviera.

El particular ayuno de Cuaresma

Lejos de alejarse de la bebida en tiempos religiosos, la monja explicó que la cerveza forma parte habitual de la vida del convento.

“Tomamos cerveza con cada comida todo el año, excepto el desayuno”, contó.

Sin embargo, durante la Cuaresma mantiene una práctica particular. “Durante la Cuaresma, hago un ayuno de cerveza todos los viernes: no como nada, sino que bebo cerveza”.

Para Engelhard, el verdadero sentido del ayuno no está tanto en la comida o la bebida, sino en la actitud hacia los demás. “La Biblia dice: ‘Este es el tipo de ayuno que amo’. Se refiere a las obras de misericordia: visitar a los enfermos, no desearle mal al prójimo y estar ahí para los demás. De eso se trata realmente”.