En pleno Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra una joya cultural con más de dos siglos de historia: la Librería Ávila, también conocida como Librería del Colegio. Fundada en 1785, ostenta el título de ser la librería más antigua de Latinoamérica y la tercera más antigua del mundo. Por sus estantes pasaron figuras fundamentales de la historia argentina, como Manuel Belgrano y Mariano Moreno, quienes buscaban allí libros con las ideas revolucionarias que llegaban desde Europa.
Un rincón con historia viva
Ubicada originalmente en la esquina de Alsina y Bolívar, en tiempos en que Buenos Aires formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, la librería nació con paredes de adobe y techo de paja. En sus primeros años, además de libros, también se vendían hierbas medicinales y artículos gauchescos.
Con el tiempo, fue la primera casa de la ciudad en tener dos pisos, y un verdadero punto de encuentro de los intelectuales que impulsaron la Revolución de Mayo de 1810. Allí se abastecían de literatura francesa Belgrano, Castelli, Moreno y Paso, alimentando las ideas libertarias que darían origen a la patria.
Tras la Revolución, la biblioteca cerró sus puertas por un tiempo, pero la venta de libros nunca se detuvo.

Rodeada de historia
Frente al local se encuentra la Iglesia de San Ignacio, y desde 1863, también el Colegio Nacional de Buenos Aires. De ahí su nombre “Librería del Colegio”, adoptado en 1875. Su cercanía con estos emblemas de la ciudad la convirtió en un lugar clave para generaciones de estudiantes, docentes y lectores apasionados.
En los años 90, la librería entró en crisis y su inventario fue rematado. El edificio, que pertenecía al Arzobispado de Buenos Aires, estuvo cerrado por ocho años y a punto de convertirse en un local de comida rápida. Pero el librero Miguel Ávila, consciente del valor histórico y cultural del lugar, logró rescindir el contrato con la cadena de hamburguesas y comprar el local para devolverle su esencia. Así nació la actual Librería Ávila.
Un tesoro bibliográfico
Hoy, la librería funciona como un espacio único donde se pueden encontrar ediciones antiquísimas, como gramáticas españolas del siglo XIX, libros escolares de hace cien años, un Quijote en chino y hasta un bando de Manuel de Sarratea de 1819 que reglamenta el funcionamiento de las pulperías.
Abierta de lunes a sábado, de 9 a 20, la Librería Ávila no solo sigue vendiendo libros: también es una gran biblioteca de archivo, visitada por historiadores, curiosos y amantes del papel antiguo.


