En el noroeste santacruceño, donde el clima suele marcar los límites de lo posible, la producción de frutillas dejó de ser una apuesta experimental para convertirse en una alternativa productiva concreta y sostenible. El proyecto Frutillas Peritenses, impulsado por el INTA, el Consejo Agrario Provincial y Minera Santa Cruz, atraviesa su tercera temporada con resultados que consolidan la experiencia.
Actualmente, la iniciativa cuenta con más de 95.000 plantas implantadas y la participación de 23 productores, distribuidos en parcelas ubicadas en el valle de Perito Moreno, la costa del lago Buenos Aires y la estepa del norte del lago. En solo dos temporadas, la producción acumulada superó los 23.000 kilos de fruta fresca, demostrando que el cultivo es viable incluso en condiciones patagónicas.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es su escala intensiva y distribución territorial. Según explicó el ingeniero Julio Mora, responsable de la iniciativa desde el INTA Perito Moreno, se trata de parcelas pequeñas que permiten ofrecer oportunidades productivas a familias con poca disponibilidad de tierra, al tiempo que se evalúa el comportamiento del cultivo en distintos ambientes.
Durante la temporada 2025–2026 se incorporaron nuevas tecnologías, como microtúneles y más de 700 metros de malla cortaviento, que ya muestran mejoras en la calidad de la fruta, un adelanto del ciclo productivo y mayor protección frente al viento y las bajas temperaturas.
El proyecto sumó además una parcela institucional en la chacra municipal, pensada como espacio demostrativo y de capacitación, con la participación activa del municipio en tareas logísticas y de difusión. Por su parte, el Consejo Agrario Provincial acompaña con el preparado del suelo, alomado, interlaboreo y asesoramiento técnico permanente.
La evolución del programa también se refleja en el crecimiento de productores involucrados: comenzó con 10 productores y 50.000 plantas, se amplió en 2024 con otros 10 participantes y cerca de 30.000 plantas, y en la etapa actual incorporó nuevos productores, amplió lotes existentes y alcanzó más de dos hectáreas cultivadas.
Minera Santa Cruz financia insumos clave como plantines, riego por goteo, fertilizantes y materiales de protección, mientras que el INTA realiza el seguimiento técnico y la evaluación de prácticas productivas adaptadas al clima local.
Desde el Consejo Agrario Provincial, su presidente Hugo Garay destacó el valor del trabajo articulado entre instituciones, señalando que la experiencia evidencia el impacto de políticas públicas sostenidas en el territorio.
Más allá de los números, desde el INTA subrayan que la producción de frutillas funciona como una plataforma para fortalecer capacidades locales, generar redes y promover el desarrollo rural, consolidándose como una alternativa que mejora la calidad de vida de las familias productoras del noroeste santacruceño.
Fuente: Ahora Calafate

