El líder de No Te Va Gustar lanza su segundo disco como solista, grabado íntegramente en el Río de la Plata y con un sonido que combina melancolía, cotidianidad y una sólida banda de respaldo.
Emiliano Brancciari, guitarrista y cantante de No Te Va Gustar, sorprende con “La sombra en la luz”, su segundo trabajo en solitario. A diferencia de su álbum debut, “Cada segundo dura una eternidad” (2022), grabado en Nueva York con músicos sesionistas de primer nivel, este nuevo proyecto fue realizado al 100% en el Río de la Plata. El resultado: una obra que mantiene la esencia intimista de Brancciari y consolida su búsqueda personal, sin abandonar la calidez de una banda estable.

“De algún lado”, tema que abre el disco, revela la tónica introspectiva característica del artista. Brancciari construye un diálogo en segunda persona, con un aire epistolar que conecta de inmediato con quien escucha. “No intento convencerte de absolutamente nada, y poco me intriga tu verdad”, canta, definiendo la honestidad que marca sus letras.
En esta ocasión, Brancciari decidió recurrir a viejos y nuevos compañeros de ruta: Enrique “Checo” Anselmi en el bajo, la guitarrista y corista Lula Isnardi, el excompañero de NTVG Pablo “Chamaco” Abdala en batería, Lucía Romero en teclas y coros, y Gonzalo Vivas en guitarra y coros. La producción está a cargo de Nico Cotton, quien potencia la sinergia de este equipo y le imprime un matiz moderno a cada canción.
El toque personal también se hace palpable en tracks como “Me pasa solo a mí”, donde un suceso cotidiano —“no acontecía nada en particular”— se transforma en chispa creativa. Y en “Doce días”, la voz delicada de la cordobesa Daniella Spalla añade un matiz tex-mex perfecto para evocar paisajes desérticos y carreteras infinitas. El disco cierra con “Silencio atroz”, un tema que fusiona guitarras ásperas y sutiles teclados electrónicos, abriendo la puerta a la incertidumbre y a esa calma previa a la tormenta que cada nuevo proyecto musical propone.
Con “La sombra en la luz”, Emiliano Brancciari confirma que su capacidad de convertir la vida cotidiana en versos y acordes sigue intacta, y que su faceta en solitario no compite con No Te Va Gustar, sino que amplía el universo musical de un artista que, una vez más, nos invita a viajar entre la melancolía y la esperanza.