Se trata del recorrido que conecta el Lago del Desierto con la Reserva Glaciar Vespignani, un área protegida ubicada a unos 37 kilómetros de El Chaltén, en la provincia de Santa Cruz. La combinación de agua turquesa, montañas escarpadas, cascadas de deshielo y bosques cerrados genera una postal que muchos viajeros asocian inmediatamente con Noruega.
La comparación más frecuente es con el Fiordo de Geiranger, considerado una de las mayores joyas naturales del país escandinavo y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ambos lugares comparten una fisonomía marcada por la acción de antiguos glaciares que modelaron profundos valles rodeados de paredes casi verticales.
En el caso argentino, el Lago del Desierto se presenta como un extenso espejo de agua rodeado por montañas cubiertas de vegetación y glaciares colgantes. Durante las primeras horas de la mañana, la niebla suele envolver el paisaje y potenciar una atmósfera de aislamiento que recuerda a los fiordos occidentales noruegos.
La experiencia también combina aventura y contemplación. Para acceder a los senderos del Glaciar Vespignani es necesario realizar una breve navegación por el lago, lo que añade un componente escénico similar al de los recorridos náuticos que se realizan en Geiranger.
Además de la belleza natural, el lugar ofrece distintos niveles de dificultad para que cada visitante pueda elegir el recorrido que mejor se adapte a sus capacidades físicas y al tiempo disponible.
Cómo es el sendero del Glaciar Vespignani
El acceso comienza en Punta Sur del Lago del Desierto, desde donde parten embarcaciones que navegan entre 20 y 30 minutos hasta la reserva. Una vez allí, los visitantes disponen de varias horas para recorrer senderos autoguiados y perfectamente señalizados.
El más sencillo es el Sendero Verde, una caminata de entre 15 y 30 minutos que atraviesa un bosque de lengas junto a la costa del lago. Tiene muy poco desnivel y ofrece miradores hacia el glaciar.
La alternativa intermedia es el Sendero Amarillo, que demanda entre 30 y 45 minutos. Su ascenso es suave pero constante y permite obtener una vista frontal privilegiada del Glaciar Vespignani y de la vegetación que lo rodea.

