Algunas veces sucede que una parte importante de los alimentos que se compran termina en la basura, ya sea por mala conservación, desconocimiento o falta de planificación.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a un tercio de toda la producción destinada al consumo humano.
Esta cifra representa no solo un fuerte impacto ambiental, sino también una pérdida económica y social significativa en la gestión de los hogares. Frente a esta realidad, especialistas en nutrición e inocuidad, señalan que incorporar pequeñas pautas de organización diaria en la cocina puede marcar una gran diferencia.
«Muchas veces el problema no es la cantidad de alimentos que compramos, sino cómo los gestionamos en casa. Organizar bien la heladera, entender la vida útil de cada ingrediente y aplicar técnicas sencillas de conservación permite cuidar el presupuesto familiar, evitar riesgos para la salud y reducir el desperdicio», expresó Eugenia Bozzoni, jefe de calidad de Aramark Argentina, compañía especializada en servicios de alimentación.
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