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Científicos advierten por un deslizamiento activo sobre el Lago Torre y piden un sistema de alerta para El Chaltén

Actualidad Ambiente

Una advertencia científica pone el foco sobre uno de los paisajes más emblemáticos de Santa Cruz. Investigadores del CONICET estudian un deslizamiento activo en la ladera norte del Cerro Solo, sobre Laguna Torre, y plantean la necesidad de avanzar con un sistema de monitoreo permanente y alerta temprana en El Chaltén.

El fenómeno no es nuevo ni significa que exista un derrumbe inminente. Los científicos vienen siguiendo el movimiento desde hace años y aclaran que no es posible establecer cuándo podría producirse un eventual desprendimiento abrupto.

El riesgo que analizan es concreto: si una gran cantidad de roca y sedimentos cayera repentinamente sobre Laguna Torre, podría desplazar un enorme volumen de agua, generar una ola de grandes dimensiones y provocar una crecida sobre el río Fitz Roy.

Esa crecida avanzaría aguas abajo, en dirección a sectores de El Chaltén.

Una ladera que comenzó a moverse

La geóloga Daniela Schmidt, investigadora doctoral del CONICET bajo la dirección de Diego Winocur, estudia específicamente el riesgo geológico asociado a Laguna Torre y su posible impacto sobre la localidad santacruceña.

Las investigaciones determinaron que el deslizamiento de la ladera norte del Cerro Solo se encuentra activo desde 1998 y que a partir de 2002 comenzó a desplazarse con mayor velocidad.

Las fotografías tomadas durante casi cuatro décadas permiten observar el cambio.

Una imagen de 1988 muestra una situación todavía estable. En registros de 2023, en cambio, puede observarse la ladera desnuda, con fracturas y evidencias del proceso de movimiento.

Los cálculos estiman que el sector comprometido podría involucrar entre 8 y 13 millones de metros cúbicos de material.

El retroceso del Glaciar Torre, una de las claves

Detrás del fenómeno aparece una transformación que también puede observarse a simple vista en la Patagonia: el retroceso de los glaciares.

Durante los últimos 50 años, el Glaciar Torre retrocedió entre 900 y 1.000 metros y perdió entre 60 y 70 metros de espesor.

La masa de hielo funcionaba como un soporte para las laderas del valle. Al retroceder, ese sostén desaparece progresivamente y las paredes de la montaña comienzan a liberar tensiones, generando fracturas y movimientos.

La preocupación está puesta en la posibilidad de que parte de ese material ingrese de manera repentina a Laguna Torre.

¿Qué podría ocurrir?

El escenario estudiado por los científicos contempla que un desprendimiento de grandes dimensiones genere una ola dentro de la laguna.

Esa masa de agua podría superar o afectar la morena, la barrera natural de rocas, arena y sedimentos que contiene al lago.

A partir de allí, el agua avanzaría por el río Fitz Roy.

Y no sería solamente agua. Una crecida de estas características podría arrastrar rocas, sedimentos, grandes bloques y árboles a lo largo del valle.

Es justamente ese recorrido el que convierte un fenómeno localizado en la montaña en un riesgo que también debe ser considerado por El Chaltén.

Hoy no existe monitoreo en tiempo real

Este es uno de los puntos que más preocupa a los investigadores.

Actualmente, gran parte del seguimiento del Cerro Solo se realiza mediante imágenes satelitales. La tecnología permite determinar cuánto y cómo se mueve la montaña, pero la información no proporciona por sí sola un sistema permanente de advertencia inmediata en el terreno.

Los estudios también permitieron identificar condiciones que pueden acelerar los movimientos: lluvias intensas, grandes nevadas y temperaturas excepcionalmente altas, capaces de favorecer el derretimiento del permafrost que contribuye a sostener el terreno.

Ante este escenario, especialistas trabajan en el diseño de un Sistema de Alerta Temprana (SAT).

Sensores, cámaras y sirenas para El Chaltén

La investigadora Mariana Correas González, del IANIGLA-CONICET, participa del desarrollo técnico de una propuesta que contempla instalar sensores de nivel en Laguna Torre y en distintos puntos del río Fitz Roy.

El proyecto también incluye estaciones meteorológicas y cámaras con transmisión permanente.

La idea es contar con información en tiempo real que permita detectar cambios bruscos. Por ejemplo, una caída repentina del nivel del lago acompañada por un aumento considerable del río podría indicar que se está produciendo un vaciamiento.

Ante un evento de esas características podrían activarse diferentes mecanismos de alerta, desde sirenas hasta mensajes masivos a teléfonos celulares, para permitir que residentes y turistas se trasladen hacia sectores seguros.

Algunas medidas ya fueron tomadas

La investigación científica ya produjo cambios concretos en uno de los circuitos turísticos más recorridos de Santa Cruz.

A partir de los mapas de riesgo elaborados por Schmidt, Parques Nacionales modificó la traza del sendero hacia Laguna Torre y trasladó el camping De Agostini, que anteriormente estaba ubicado junto al río Fitz Roy, hacia un sector de bosque considerado de menor exposición.

Los especialistas también llaman la atención sobre quienes llegan hasta la laguna y permanecen sobre la morena para descansar o tomar fotografías, debido a la vulnerabilidad de ese sector ante un eventual evento.

Un sistema que requiere decisiones

Implementar una alerta temprana no depende únicamente de los científicos.

El área involucra diferentes jurisdicciones: Parques Nacionales, por el territorio donde se encuentra el deslizamiento; la Provincia de Santa Cruz, por su competencia sobre las aguas; y el Municipio de El Chaltén, por la protección de la localidad y sus habitantes.

Por eso, avanzar con el sistema requiere financiamiento, equipamiento, protocolos y coordinación entre los distintos niveles del Estado.

El fenómeno está identificado. Se conoce el sector que se mueve, existen mapas de riesgo y ya se realizaron algunas modificaciones preventivas.

Lo que los investigadores plantean ahora es dar el próximo paso: que El Chaltén cuente con herramientas capaces de advertir a tiempo ante una eventual emergencia.

Porque no se trata de anticipar una catástrofe ni de afirmar que ocurrirá.

Se trata de que uno de los principales destinos turísticos de Santa Cruz esté preparado frente a un riesgo que la ciencia ya detectó.