Alerta. Dos casos confirmados de «Viruela del Mono» en Santa Cruz

Actualidad Salud

El Ministerio de Salud y Ambiente de Santa Cruz confirmó dos casos de enfermedad MPOX —anteriormente conocida como viruela símica o viruela del mono— en las localidades de El Calafate y Gobernador Gregores. Ambos pacientes son hombres adultos y presentan un nexo común con una persona proveniente del norte del país, que participó de un congreso realizado en la villa turística a fines de septiembre.

La secretaria de Estado de Políticas Sanitarias, Daniela Carod, explicó que el Ministerio emitió una alerta sanitaria luego de confirmarse el caso índice en el norte del país, lo que permitió activar la vigilancia local. “A partir de esa notificación, se comunicaron con las áreas epidemiológicas de El Calafate y se comenzó a emitir el alerta provincial. Se dispuso el inmediato aislamiento de los pacientes, su seguimiento clínico y el refuerzo de la vigilancia en todos los equipos de salud locales”, indicó.

El jueves 16 de octubre se confirmaron los dos casos vinculados al evento realizado en El Calafate. Uno de los pacientes reside en esa localidad y el otro en el Departamento de Río Chico, aunque visita con frecuencia la villa turística.

Desde el Hospital SAMIC se recomendó que toda persona que haya tenido contacto con los pacientes o presente síntomas compatibles evite el contacto físico y se comunique con el Departamento de Epidemiología e Información Estratégica en Salud.

Entre las medidas preventivas, el Ministerio de Salud recordó la importancia de:

  • Mantener una buena higiene de manos.
  • No compartir objetos personales como utensilios, toallas o ropa.
  • Ventilar los ambientes.
  • Estar atentos a síntomas como fiebre, inflamación de ganglios o erupciones en la piel.

Además, se enfatizó que la identidad de los pacientes es confidencial y se pidió evitar la difusión de información que vulnere su privacidad.

Carod explicó que la enfermedad tiene un periodo de incubación de entre 3 y 21 días, y que los síntomas pueden incluir malestar general, fiebre, dolor de garganta, cansancio, dolor abdominal e inflamación de ganglios, además de las lesiones cutáneas y mucosas características.

“Estas lesiones evolucionan con diferentes formas y terminan en costras que son altamente contagiosas. El paciente debe permanecer aislado hasta que caigan todas las costras y haya piel nueva, momento en el que deja de contagiar”, detalló la funcionaria.

La enfermedad se transmite por contacto directo piel a piel o piel a mucosas, por vías respiratorias en contactos cercanos o a través de objetos contaminados. En la mayoría de los casos, es autolimitada en personas sin inmunosupresión, pero requiere detección temprana para interrumpir la cadena de contagios.

“Es fundamental informar al médico todo lo realizado en los 20 días previos, ya que el nexo epidemiológico es clave para arribar al diagnóstico”, concluyó Carod.