El trastorno del espectro autista (TEA) no es una condición que pueda entenderse con simples generalizaciones. Su complejidad demanda comprensión, paciencia y adaptación por parte de toda la sociedad.
El TEA, una condición de desarrollo que afecta la comunicación e interacción social y se manifiesta en un amplio espectro. Por eso, es esencial evitar caer en estereotipos y adoptar enfoques individualizados y adaptativos.
La comunicación clara y directa, acompañada de apoyos visuales y la anticipación de cambios, son fundamentales para reducir la ansiedad y fomentar la inclusión real. La sociedad debe reconocer y valorar las contribuciones únicas que las personas con autismo pueden aportar, creando así un entorno empático y de apoyo tanto para ellos como para sus familias.
El mes de concientización impulsado por voluntarios y ONGs, busca generar espacios de diálogo y concientización sobre el autismo. Bajo la consigna #hablemosdeautismo, se busca romper barreras y promover la comprensión y aceptación de quienes viven con TEA.
El TEA, según la Universidad de Rochester, clasifica dentro de los trastornos del desarrollo, influyendo significativamente en cómo los niños se relacionan y comunican. Aunque no exista una cura, la detección temprana y un tratamiento adecuado puede mejorar notablemente la calidad de vida de las personas afectadas.
Los niños con TEA presentan características particulares en su comunicación y comportamiento. Pueden tener dificultades con la comunicación no verbal y tienden a interpretar la información de manera literal. Por ello, es crucial adaptar nuestras interacciones a sus necesidades específicas, manteniendo las conversaciones simples y centradas en un tema a la vez.
Los padres y cuidadores enfrentan desafíos únicos al criar a un niño con TEA. La información y el apoyo son fundamentales para comprender y atender las necesidades de sus hijos. Celebrar los logros y mantener una actitud positiva son estrategias esenciales para fomentar su desarrollo y bienestar emocional.
Con el objetivo de promover la consulta temprana, desde la SAP recuerdan cuáles son las principales señales de alerta en el desarrollo temprano:
▪ A partir de los 3 meses, si un bebé no sonríe ni expresa alegría a otras personas.
▪ A partir de los 6 meses, si un bebé no produce intercambio de sonidos, sonrisas o gestos faciales.
▪ Si a los 10 meses un bebé no responde a su nombre, ya sea prestando atención o sonriendo a quien lo llama.
▪ Si a los 12 meses un bebé aún no balbucea ni vocaliza.
▪ Si a los 12 meses el pequeño no genera intercambio de gestos, como señalar, alcanzar, mostrar o saludar con la mano.
▪ Si el niño o niña no dice ninguna palabra a los 14-16 meses.
▪ Si el niño o niña no dice ninguna frase con sentido de 2 palabras (sin imitar o repetir) a los 24 meses.
▪ La pérdida del lenguaje, del balbuceo o de una habilidad social a cualquier edad.
A pesar de las dificultades, es importante recordar que cada persona con TEA tiene un potencial único y merece ser tratado con amor, respeto y comprensión. Con paciencia y apoyo, podemos construir un mundo más inclusivo y acogedor para todos.
Si necesitás información, la Fundación TEA Santa Cruz trabaja permanentemente en campañas de detección temprana e información para padres y familias. Podés contactarlos en redes sociales:
https://www.facebook.com/FundacionTeaSantaCruz
También, podés encontrar más información sobre esta temática en https://diamundialautismo.com/