La Municipalidad de Río Gallegos abrió una nueva instancia de diálogo con el sector de taxis y remises para avanzar en una actualización de la normativa que regula la actividad en la ciudad. La ronda de conversaciones fue iniciada la semana pasada por la Secretaría de Gobierno, por decisión del intendente Pablo Grasso, y contó con la participación del jefe de Gabinete, Diego Robles, y del director administrativo de Tránsito, Paulo Ortiz.
La discusión parte de una realidad que ya no puede ser ignorada. El transporte de pasajeros cambió, cambiaron los hábitos de los usuarios, aumentaron los costos de sostener un vehículo habilitado y las plataformas digitales introdujeron una nueva modalidad de contratación que modificó la competencia. En Río Gallegos, durante 2025, taxistas y remiseros plantearon públicamente una caída de la actividad y reclamaron respuestas frente al crecimiento de Uber y otros servicios informales.
La discusión sobre las plataformas forma parte de este nuevo escenario. El Municipio no está a favor de Uber ni de la expansión del transporte informal, pero reconoce una realidad que excede a una ordenanza municipal: la economía de plataformas ya forma parte de los hábitos de consumo y no se resuelve simplemente desconectando una aplicación.
Por eso, la decisión del Ejecutivo municipal es fortalecer aquello que sí puede garantizar, que es un sistema de transporte legal, identificado, controlado y con responsabilidades concretas frente al pasajero.
En este sentido, Paulo Ortiz manifestó que “nosotros defendemos al transporte legal porque atrás de cada viaje hay una persona. Y si ocurre un siniestro con pasajeros arriba, tiene que haber un responsable, un seguro y un Estado que pueda intervenir. Los pasajeros son nuestros vecinos y nuestras vecinas”.
Qué se está discutiendo
La modificación propuesta alcanza a la Ordenanza Municipal N.º 5.838/06, que establece el Régimen, Funcionamiento y Control del Servicio Público de Automóviles de Alquiler con Taxímetro.
Entre los puntos que están siendo analizados junto al sector se encuentran:
Los tipos de vehículos que pueden afectarse al servicio, particularmente las exigencias vinculadas con cilindrada y capacidad del baúl.
El color de los vehículos, revisando una exigencia estética que puede actualizarse sin afectar la identificación y seguridad del servicio.
La vida útil de las unidades, para adecuar la normativa a la realidad económica y al mercado automotor actual.
La transición del sistema de paradas exclusivas hacia un esquema de paradas libres, buscando mayor flexibilidad para la prestación del servicio.

