Facundo Manes: «Ser vulnerable no es una debilidad, sino una fortaleza»

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El neurocientífico Facundo Manes reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la sociedad en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial, el desarrollo tecnológico y el aumento de los problemas de salud mental. En una entrevista, sostuvo que el progreso material no siempre se traduce en una mejor calidad de vida y remarcó que los vínculos humanos siguen siendo el principal factor de bienestar.

Las declaraciones fueron realizadas en el marco de la presentación de su nuevo libro, Vulnerables. El coraje de ser humanos. Emoción, resiliencia y fortaleza en tiempos inciertos, escrito junto al licenciado en Letras Mateo Niro.

«Ganamos bienes y perdimos vínculos»

Para Manes, la humanidad vive una paradoja: nunca hubo tanto acceso al conocimiento, la tecnología y los recursos, pero al mismo tiempo aumentan la ansiedad, el estrés, las adicciones, el insomnio y la soledad.

«El progreso material resolvió muchos problemas, pero dejó intactos los del sentido y la pertenencia», afirmó.

En ese sentido, explicó que numerosos estudios demuestran que el principal predictor de bienestar no es el dinero ni el éxito profesional, sino la calidad de las relaciones personales.

«Ganamos bienes y perdimos vínculos», resumió.

La vulnerabilidad como fortaleza

Uno de los ejes centrales del nuevo libro es la reivindicación de la vulnerabilidad como una característica propia del ser humano y no como una debilidad.

Según el especialista, aceptar los propios límites permite tomar mejores decisiones y enfrentar las dificultades con mayor resiliencia.

«La vulnerabilidad no es debilidad. La verdadera debilidad es creer que somos invulnerables», sostuvo.

Sin embargo, aclaró que el crecimiento después de una experiencia traumática no ocurre automáticamente y depende de que las personas cuenten con una red de apoyo y recursos suficientes.

«Sin un piso mínimo de contención, la adversidad no fortalece: destruye», advirtió.

La salud mental, uno de los grandes desafíos

Durante la entrevista, Manes alertó sobre el crecimiento de los trastornos vinculados a la salud mental, especialmente entre adolescentes y adultos mayores.

Además, citó estadísticas internacionales que muestran el impacto creciente de las enfermedades neurológicas y consideró que los gobiernos aún no logran dar una respuesta adecuada a esta problemática.

Para el neurocientífico, la revolución tecnológica no solo transforma el trabajo o la economía, sino también la forma en que las personas piensan, se relacionan y toman decisiones.

Cómo funciona el cerebro

Manes explicó que el cerebro utiliza dos formas principales para decidir: una racional, consciente y deliberada, y otra automática, basada en hábitos, emociones y experiencias previas.

Según indicó, la mayor parte del tiempo actuamos mediante este segundo sistema, que también está influido por numerosos sesgos cognitivos.

Para ejemplificar cómo opera esa tendencia, recordó tragedias como Chernóbil, el huracán Katrina y el desastre nuclear de Fukushima, casos en los que la sensación de que «eso nunca nos va a pasar» terminó favoreciendo decisiones equivocadas.

Cambiar los entornos, no solo informar

Finalmente, el especialista sostuvo que muchos problemas actuales no se resuelven únicamente con más información.

A su entender, las personas suelen actuar de acuerdo con los entornos en los que viven y no necesariamente según lo que saben que es correcto.

Por eso, consideró necesario rediseñar las instituciones, las ciudades y también los espacios digitales para que acompañen el funcionamiento real de la mente humana y favorezcan hábitos más saludables.

«El gran desafío de esta época es cerrar la brecha entre estar mejor y sentirnos mejor», concluyó.