Cada 11 de mayo se celebra el Día del Himno Nacional Argentino. Una canción que todos conocemos, pero que pocos saben cómo nació, cómo fue cambiando, y por qué sigue siendo tan poderosa a más de 200 años.
De marcha revolucionaria a símbolo nacional
El himno fue escrito en 1813 por Vicente López y Planes, un político e intelectual de la época, y musicalizado por Blas Parera, un músico catalán que vivía en Buenos Aires. La Asamblea del Año XIII pidió que se compusiera una “marcha patriótica” que represente el espíritu de la independencia. No querían una canción más: querían un grito de libertad.
Y así fue. La letra original no escatimaba en metáforas bélicas: hablaba de “los tigres sedientos de sangre” (los españoles), de cadenas rotas, de victoria asegurada. Era intensa, larga y directa. Tanto, que la versión completa duraba entre 20 y 30 minutos si se interpretaba entera. ¿Te imaginás eso antes de cada partido de fútbol?
¿Por qué se celebra el 11 de mayo?
Ese día, en 1813, la Asamblea aprobó oficialmente la canción como Himno Nacional Argentino. Aunque antes había habido otras marchas patrióticas, esta fue la que quedó para siempre. Con el tiempo, se fue adaptando, recortando, y hasta cambiando de estilo, pero el 11 de mayo quedó como su fecha fundacional.
Recortes, censuras y versiones remixadas
Con el paso del tiempo, muchas partes de la letra original dejaron de usarse. En 1900, el presidente Julio Argentino Roca firmó un decreto que oficializó una versión más corta y “neutral”, eliminando las referencias más violentas contra España. La idea era evitar conflictos diplomáticos, pero también hacerla más funcional a los tiempos modernos.
Hoy cantamos solo una pequeña parte de ese himno original, con un tono más sobrio y ceremonial. Pero en su versión completa, el himno es puro fuego revolucionario.
🎵 Dato de color: Durante el Mundial de Qatar 2022, muchos argentinos redescubrieron el himno completo buscando “la parte que canta Dibu Martínez con los ojos cerrados”. Fue trending en Spotify y YouTube. El himno volvió a emocionarnos… y también a viralizarse.
¿Por qué importa hoy?
En un país donde muchas veces cuesta ponerse de acuerdo, el himno sigue siendo uno de esos pocos momentos donde nos sentimos parte de algo más grande. Lo cantamos con el pecho inflado antes de un partido, lo escuchamos en actos escolares, o lo tarareamos sin querer cuando suena en la tele. Está metido en nuestra memoria colectiva.
Escucharlo hoy es también un acto de memoria. De respeto. De pertenencia.
Y aunque lo repitamos desde chicos, no deja de ser emocionante cuando te lo cruzás en una cancha, en una embajada, en un acto escolar o en la calle, lejos de casa.
Porque en esa melodía, tan nuestra, hay una historia que todavía nos canta a todos.